viernes, 24 de febrero de 2012

EL HOMBRE PEZ DE LIÉRGANES (II PARTE)

“Examen.
La historia del Hombre Pez de Liérganes, o lo que es lo mismo, Francisco
de la Vega Casar, fue ilustrada por el padre Feijóo, a través de los testimonios
consultados por él mismo, por el Marques de Balbuena, de Santander, de Gaspar
Melchor de Riba-Agüera, caballero Santiagués de Garajo, cerca de Liérganes,
Dionisio de Rubalcaba, hombre notable de Solares y el mismísimo cura
de Liérganes Fernando Antonio del Hoyo Venero, en un manuscrito redactado
por él mismo en el año 1748, existente en el Museo Británico de Londres sobre
el escabroso hombre-anfibio cántabro. Algunos de estos habían tratado directamente
con el fabuloso nadador, y a la vista de toda la información recibida,
Feijóo decidió escribir uno de sus capítulos más famosos, titulado
Filosófico de un Peregrino Suceso de estos Tiempos”
 El país había llegado a un grado tal de postración que de 14 millones de Estos dichos datos me parecen curiosos a la vez que necesarios a la hora
Los estudiosos Miñano y Mellado, lo refieren de diverso modo en sus diccionarios,
pero esencialmente es lo mismo, que al hacer tregua los habitantes
con las tropas de Augusto, se hallaron en la famosa batalla, la cual ganaron
en Pas los del país, y extrañados los romanos exclamaron “ ¡ illi erga nos!”
(Ellos para con nosotros). Sin embargo, otros opinan que Liérganes viene de
la derivación del latín “locus erga amnen” (lugar junto al río).
El municipio está situado al sur de la ciudad de Santander, en una zona de
transición entre esta y otras zonas más altas de la región. Posee una extensión
hoy en día de 36.7 Km.2 y una población actual de 2.267 habitantes, siendo
el barrio del Mercadillo, donde mayormente se concentra. Todo este paisaje
es bañado por el paso del río Miera. Sus habitantes, generalmente dedicados
a la agricultura y ganadería, son protagonistas del auge actual que representa
el turismo, por su riqueza paisajística y arquitectónica, además de por la fama
de su balneario.

Los primeros datos históricos que se conocen sobre la existencia del pueblo,
se remontan al año 816, en que se nombra el Monasterio de San Martín
de Liérganes, en escritura de Santa María del Puerto (Santoña). A mediados
del siglo XVII se instalaron el la villa los primeros hornos de fundición que
hubo en España.

Así, a pesar de la generalizada crisis en otras zonas del país como se ha
comentado, la zona de Liérganes consigue triplicar su población en este siglo
XVII, con una evolución que recogía 252 habitantes en 1600, 335 en 1664 y
740 almas en el año 1704. Este incremento de la población fue debido también
a la introducción del cultivo del maíz, ya que el trigo, que también se intentó
cultivar, no fue una plantación ideal para la zona y al comienzo de la implantación
de lo que serían unas prosperas industrias de fundición, con la consiguiente
llegada de inmigrantes de centroeuropa, principalmente, como mano
de obra capacitada para dichas industrias, como más tarde se verá.
Es en este siglo XVII, cuando vivió el Hombre Pez, Liérganes se convierte
en una población con cierto renombre, ya que se encontraba en el
paso y cruce del camino de Castilla, a través del puerto de Lunada, con el
intercambio de cereales y otros bienes del interior de la península, hacia el
mar.

Así describe un cronista de principios del siglo XVIII el sitio de Liérganes,
el paisaje exacto que vería Francisco de la Vega:

“ Liérganes, provincia y Obispado de Santander, lugar de las antiguas
merindad de Trasmiera y Junta de Cudeyo, esta situado en una cañada o
valle a orillas del río Miera que le baña en toda su longitud de mas de una
legua ( 5,5 Km. Aprox.), corriendo despeñadas desde la brañiza del sitio de
Balbuena, junto al Portillo de Lunada en San Roque del Rió Miera, donde
nace, hasta desembocar en la bahía de Santander, distante unas cinco leguas.
Es Liérganes cabeza del ayuntamiento y se compone además del pueblo de
Pamanes: Dista de la capital unas tres leguas, y de Emtrambasaguas, a cuyo
partido judicial pertenece, una y media escasa. Su clima es algo húmedo y
frío en invierno y bastante caluroso en verano por estar situado entre montañas
que le estrechan por todas partes: Es sin embargo, pueblo muy sano
y no conocemos que nunca haya existido en el epidemia maligna de ningún
género, ni aún la de cólera-morbo.
Tiene Liérganes 340 vecinos y 1700 habitantes, distribuidos en los barrios
de Los Prados, Calgar, Sotorrio, La Costera, Mercadillo, La Rañada,
La Vega, Rubalcaba, y en los de Buspombo, Las Porquerizas, La Quieba
y El Rellano, situados en las alturas del pueblo, al que dan el nombre de
cabeceras, y habitados por pasiegos. Posee dos escuelas de primeras letras,
una de niños y de niñas la otra, fundadas benéficamente por don Victoriano
de la Cuesta la primera y por don Pio de la Cuesta la segunda. Cuenta también
con botica y medico. Abundan las iglesias, ermitas y capillas, si bien
algunas se hallan en tan ruinoso estado como la religión católica y todas las
demás regiones positivas…tiene Liérganes varios establecimientos industriales:
Ocho molinos harineros (tres o cuatro en ruinas) cuya molienda es
de maíz y una pequeña porción de trigo álaga, varias fraguas, almacenes de
paños y telas, tiendas de comestibles y algunas panaderías. Casi todos los
naturales de Liérganes saben algún oficio, y eligen con predilección los de
cantería, albañilería. En su mayor parte salen a trabajar fuera del pueblo
y aún del país y muy especialmente los de el oficio herrero, que hasta hace
bien pocos años establecían sus fraguas en la provincia de León…El terreno
es de muy buena calidad; le labran las mujeres casi todo el valiéndose de la
laya y azada: Produce maíz, alubias, patatas, buen cáñamo y lino, buenas
hortalizas y excelentes y variadas frutas, de peras, manzanas, pavias, melocotones,
albérchigos, griñones, ciruelas, higos, castañas, nueces y avellanas
y algunas naranjas y limones. Se cosechaba un buen numero de cantaras de
chacolí, pero desde el año 1852 viene reinando la enfermedad del oidium
y ya nadie se preocupa de plantar cepas o de reponer las cortadas. Lo que
posee en gran escala son fuentes y manantiales de puras y cristalinas aguas
que manan por todos sitios.
Tiene Liérganes muchas cabañas con prados cerrados, donde los pasiegos
crían ganado vacuno, de cuyas leches elaboran buena manteca y queso
que venden en el mismo pueblo, en los inmediatos y en la capital. Se cría también
en el pueblo ganado lanar y caballar, aunque en pequeña escala. Hay
alguna caza de liebres, perdices, codornices, sordas (becadas), y palomas
torcaces y pescan truchas y anguilas en bastante abundancia. Sus montes de
roble, acebos y arbustos de varias clases, aunque casi talados, no dejan de
producir lo necesario para los habitantes.

Existen canteras de piedra, yeso y de magnifica losa que en tiempo no
lejano era conducida a Santander para emplearla en los suelos de almacenes
y pisos de cocinas y balcones…Como sitios de diversión pública cuenta Liérganes
con una magnifica plaza de juego de bolos, la primera, acaso, de la
provincia…Hay correo y comunicación diaria con Santander, por medio de
coches, que enlazan en la estación de Boo, aumentándose considerablemente
este servicio en verano, a consecuencia de la mucha afluencia de bañistas
que van en busca de salud perdida al magnifico establecimiento balneario
de aguas sulfurosas de la renombrada Fuente Santa de Liérganes…Liérganes
tenía el privilegio de celebrar una feria anual en el mes de febrero, pero
sin que sepamos las causas, aquella feria desapareció por completo. Hoy se
celebra mercado los sábados…Existían en ruinas hasta hace pocos años, las
fabricas reales de fundición de cañones, hoy convertidas en finca particular,
en la que se esta construyendo una gran fabrica de harinas…En principio de
siglo XVII se hicieron venir de Flandes, como queda indicado a instancias del
gobierno, treinta o cuarenta familias de operarios, para trabajar en las reales
fabricas de cañones. Estas familias que venían a enseñar las técnicas a los
que no conocían su funcionamiento, fueron vistos desde el primer momento
con repulsión por parte de los vecinos, creyéndolos herejes o judíos, a pesar
de que verdaderamente eran católicos…

De nada servia sus bondadosas costumbres y su trato afable. Eran aislados
hasta el punto de dejarlos en un rincón en la iglesia, y no darles cabida en
la gestión administrativa del pueblo. Se tenía mal visto que entraran en amoríos
con los jóvenes del país, aunque esto también ocurría con los pasiegos.
Pero el tiempo fue pasando, y no sin muchos problemas, la normalidad volvió
a reinar entre todos los habitantes de la zona. Así, se pueden citar apellidos
como Rojí, Rocañí, Bernó, Lombó, Oslé y Zalacaín, de origen flamenco y que
hoy en día se hallan completamente unidos a apellidos montañeses.”

Fue en esta época justamente cuando aparece nuestro protagonista, Francisco
de la Vega Casar, naciendo según unas versiones en 1660. Francisco tenía
tres hermanos más. Tomas, Juan y José, que, junto a sus padres formaban
la unidad familiar. Después de analizar concienzudamente todas las narraciones
de la época sobre la historia del Hombre Pez, esta se rodea de un halo de
misterio, incluso se percibe la acción voluntaria, en los documentos hallados
y realizados por las personalidades (sobre todo religiosas) que le conocieron,
de querer ocultar evidencias testimoniales, o en otros casos, cambiar fechas y
nombres hasta cometer errores de peso. Esta circunstancia ya fue detectada,
y así lo refleja en su libro, José María Herrán Valdivieso, en una de las obras
más documentadas sobre el particular, titulada “El Hombre Pez de Liérganes”
y escrita en 1877. Estas sospechas vienen fundadas por, según Valdivieso, la
ignorancia que reinaba en la época, y el autoritarismo de la iglesia, enfocando
los hechos ocurridos a Francisco de la Vega, como
un castigo venido a los hombres por su actitud poco
piadosa y alejada de la doctrina. Valdivieso aprovecha la historia del Hombre
Pez, para hacerse eco de otra, cuyo protagonista es un pariente de Francisco de la Vega, el carmelita
Fray Juan de la Vega, nacido en Liérganes en 1672 y sentenciado por la Inquisición en 1743 a encierro
perpetuo en el convento de Duruelo. Este monje fue acusado de “molinosista”, esto es, de seguir las
ideas de Miguel de Molinos, el cual propugnaba el “quietismo” religioso, no pensar, no leer, no tener
ideas propias y dejarse guiar siempre por un padreespiritual. Al final, Valdivieso insinúa una especie
de conjura por parte de la iglesia, que mezcló deliberadamente
ambas historias para beneficio propio.

En resumen, se quería demostrar que el trastorno de Francisco, sería el castigo que tendría que pagar
los familiares del pecador (en este caso, su tío monje) desafiando las leyes naturales
y no reñidas con la iglesia. A este respecto, Valdivieso hace una gran crítica a los clérigos en su obra.
Así, desde el principio comenzamos a detectar irregularidades en documentos,
que tendrían que ser únicos y fuera de toda duda: en el libro de Valdivieso,
cuenta como él mismo consultó sobre el año 1876 los libros parroquiales
de Liérganes, cedidos por el cura de entonces (sobre 1875), Sr. Don Joaquín
G. López. Comprobó que no existía la partida de bautismo de Francisco de la
Vega, padre del hombre pez, pero si la de su madre, y dice así literalmente:

“María del Casar:
En Liérganes, en la Iglesia parroquial de dicho lugar el B.R. Pedro de
Heras Miera, cura propio de ella, hoy jueves, a ocho de agosto del año de mil
y seis cientos y veinte y dos, bauticé a María del Casar, hija de Agustín del
Casar y de María de la Cuesta su mujer. Fue su sobrino Pedro de la Mala
(o de la Malla, el manuscrito no se aprecia bien) y testigo el B.R. Juan de la
Torre y Pedro Escajo, y por ser verdad lo firmo fha. Ut supra -El B.R. Pedro
de Heras Miera- El B.R. Torre Obregón.
 
“Partida de bautizados
Francisco de la Vega Padre del Hombre pez.
 
Digo yo, Juan Abad de la Rañada, clérigo cura de Liérganes, que oy quatro
de henero de 1600 bauptize a Francisco, hixo lexitimo de Pedro de la Vega de
Juana de la Cuesta su padrino Angel Barguerrero (o Barquinero, más fiable) y
por verdad lo firmo con mi nombre y apellido Juan Abad de la Rañada.”

“Partida de bautizados
María del Casar madre del hombre pez.
Hoi 11 de marzo de 1638 bauptize a María del Casar, hixa lexitima de
Pedro del Casar y de Ana de Acebo fue su padrino Domingo de Miera y por
verdad lo firmo ut supra Juan de la Rañada Rubalcaba.”

Obsérvense la diferencia entre los nombres de los padres de María del
Casar en ambas partidas aportadas por los dos autores. Además en la partida
bautismal de María del Casar aportada por Valdivieso, figura como párroco de
Liérganes Pedro de Heras Miera, siendo nombrado en el documento de Venero
al cura Juan de la Rañada, por lo que creemos que es un error, ya que el cura
Heras Miera es posterior a de la Rañada, y de esta forma aparece en las partidas
bautismales de los hijos. Pero continuamos con las diferencias y anomalías.
Valdivieso asegura que no existen, o al menos él no localizó la partida de
casados de Francisco de la Vega y de María del Casar. Sin embargo, el cura
Venero lo cita de la siguiente manera:

“Partida de casados y de velados de los de arriba.
En 20 de henero de 1654 después de las tres municiones despose y vele a
Francisco de la Vega y a María del Casar y por verdad lo firmo ut supra Bacr.
Pedro de Heras Miera.”

Razonando las fechas y las costumbres de la época, Valdivieso de acuerdo
con este documento aportado por Venero, estima que en el momento del
matrimonio el padre del hombre pez contaba con 54 años, mientras que la
madre solamente con 16, cosa poco común entre matrimonio de labradores.
Según la partida de nacimiento de María que aporta Valdivieso, esta tendría
16 años más, es decir 32, siendo esta edad también demasiado extraña, esta
vez por ser algo avanzada para el matrimonio según costumbres de la época.
Pero sigamos con las comparaciones. Valdivieso halló la partida bautismal
del primer hijo del matrimonio y hermano mayor del hombre pez que dice así:

“José de la Vega.
Digo yo el B.R. Pedro de Heras Miera que a diez de noviembre de mil
seiscientos y cincuenta años, bauticé a José de la Vega, hijo de Francisco de
la Vega y María del Casar, su muger, fue su padrino su B.R. Francisco de Heras
Rañada y testigo el licenciado Rañada y licenciado Francisco de Heras
y por ser así verdad lo firmo fha ut supra - el B.R. Pedro de Heras Miera- el
licenciado Francisco de Heras.”

E
su documento. Pero si nos hacemos caso de la de Valdivieso, este primer hijo
hubiera nacido cuatro años antes que la proclamación del matrimonio (compruébese:
fecha que figura en el bautismo de José de la Vega según Valdivieso
1650 – fecha que figura del matrimonio de sus padres según Venero 1654) por
lo que puede ser errónea la partida bautismal de José aportada por Valdivieso,
sta partida no fue encontrada o al menos transcrita por el cura Venero en
siendo la mas lógica acta de bautismo la de 1655, habiéndose producido, probablemente,
un error de trascripción.

El segundo hijo del matrimonio, Valdivieso lo copia de esta forma:

“Thomas de la Vega.
Digo el B.R. Pedro de Heras Miera día 15 de diciembre de 1656 bauptize
a Thomas hixo lexitimo de Francisco de la Vega y María del Casar fue su padrino
el Bacr. Juan de Heras y testigos los mismos de arriba (de su hermano
José) y por verdad lo firmo ut supra Bacr. Pedro de Heras Miera, el Bacr.
Rañada el B.R. Pascual Mazas.”

De este segundo hijo, el cura Venero lo expone de esta otra manera:

“Partida de Thomas.
Digo el B.R. Pedro de Heras Miera día quinze de diciembre de 1656 bauptize
a Thomas hixo lexitimo de Francisco de la Vega y de María del Casar fue
su padrino el B.R. Juan de Heras y por verdad lo firmo ut supra B.R. Pedro
de Heras, el B.R. Rañada.”

Estas partidas parecen que coinciden en ambas versiones.
Según las informaciones de Valdivieso sobre la partida del tercer hijo
llamado Juan, dadas a él mismo por Balbuena, Riba Agüero y el dean de Jaen
Martínez Mazas, no existe dicho documento, si bien es probable que hubiera
nacido en 1659 y muerto en 1737.

Pero el cura Venero si hace mención de tal escrito de esta forma:

“Partida de Juan.
Digo yo el B.R. Pedro de Heras Miera que oi 12 de octubre de 1658 bauptize
a Juan hixo lexitimo de Francisco de la Vega y de María del Casar fue su
padrino Francisco de Heras y textigos el Bachiller Pascual de Mazas y por
ser lo firmo fecho ut supra B.R. Pedro de Heras B.R. Pascual de Mazas.”

Valdivieso señala precisamente el tomo en el que se refleja el documento
donde figura la partida de bautismo del protagonista de esta historia, Francisco
de la Vega del Casar, el Hombre Pez. Se trata del tomo del principio de
año 1616, folio 170 y año de 1658 (este año es erróneo ya que en este nació su
hermano, Juan). Dice así:

“Francisco de la Vega (con tinta encarnada esta puesto “el hombre pez”)
Digo yo el B.R. Pedro de Heras que oi a 22 de octubre de 1658 años
bauptice a Francisco de la Vega hixo de Francisco de la Vega y de María del
Casar su muger fue su padrino el señor Francisco de Heras y testigos el señor
Rañada y el señor Pascual de Mazas y por ser así lo firme ut supra Pedro de
Heras Miera.”

Según el cura Venero el acta dice así:

“Partida de Francisco, hombre pez.
En 16 de noviembre de 1660 años bauptize yo el B.R. Pedro de Heras,
cura de Liérganes a Francisco, hixo lexitimo de Francisco de la Vega y de su
muger María del Casar fue su padrino Juan de la Cantilla testigos Pedro de
la Rañada y otros y por verdad lo firmo ut supra B.R. Pedro de Heras.”

Por todo lo expuesto, podríamos deducir que lo aportado por Valdivieso,
que a su vez le fue proporcionado por el cura de la época Joaquín G. López,
eran copias, en ocasiones transcritas con errores de lo que exponía el cura Venero
del Hoyo, por lo que como fidedigno podríamos tomar los documentos
de este último, no sin mostrar las reservas que lógicamente hay que tener en
asuntos de este calado.

A pesar de este razonamiento que se nos antoja el mas lógico, Valdivieso
insiste en la autenticidad de los documentos por él recibidos, y concluye
su libro con una curiosa teoría en la cual habla de cierta ilegitimidad en el
primero o en el último de los hijos del matrimonio de la Vega, y que por tal
mo
originándose aquí todas las irregularidades y confusión en fechas y nombres
que revisten todos estos documentos contrastados.

Por todo lo dicho hasta ahora, pasemos a relatar la historia en sí. Nació
Francisco de la Vega Casar el 16 de noviembre de 1660, en el barrio y casa que
llaman de Mazorrilla, solar de sus progenitores, junto al río Miera, al lado de
un puente que llamaban del Batan. Una narración del siglo XIX, habla de la
ubicación del lugar exacto de la vivienda del hombre pez:

tivo hubiera interés en embrollar u ocultar una de las partidas bautismales,
“Este lugar se encuentra bajando del barrio del Mercadillo, centro de
Liérganes, al barrio del Calgar, hallándose a corto trecho el puente denominado
del Batan, que da paso a un riachuelo que desemboca en corto trecho
en las aguas del río Miera.
Aguas arriba de este puente, y margen izquierdo del riachuelo, frente
por frente a un molinito antiguo que se halla enclavado en la huerta y a espaldas
de la casa de Riaño, llamada de la Atalaya, antes de Luyo, existe en
el sitio de la Mazorrilla, mies de Parayón, un solar propiedad de la familia
Cantolla Pedraja. Pues bien, la tradición del pueblo apunta que en aquel sitio
nació y vivió Francisco de la Vega
 
“ María del Casar, viuda de Francisco de la Vega, como principal y Pedro
del Río, vecinos de Liérganes, otorgan escritura de venta y censo al quitar
de cuarenta ducados de principal por dos de renta anual a favor de su convecino
Felipe de la Vega ante el escribano de la junta de Cudeio don Domingo
de la Cárcova Rubalcaba en trece de enero de mil seiscientos setenta y ocho,
siendo testigos Domingo de las Heras, Domingo de la Vega y Pedro de la
Cárcova, naturales y vecinos del mencionado Liérganes. Para cumplimiento
de lo que en ella estipulado, hipoteca la citada deudora principal María del
Casar los bienes siguientes: La casa en que vive con su huerta pegada a ella,
sita en el barrio de la Mazorrilla, lindante con herederos de Andrés de la
Vega y la Cerrada o mies de Parayon”.

Siglos mas tarde, en un documento municipal se vuelve a detallar la ubicación
exacta de la casa de los Vega:

“Junto al antiguo Batán, cuyos restos se conservan en el río de La Costera,
se hallaba la casa donde nació el hombre pez, casa que ya en 1797 se en
48
contraba en ruinas y era objeto de curiosidad, como se desprende del hecho
de ser mencionada por Martínez Mazas en ese año, y después en el plano de
La Cavada y sus inmediaciones y publicado por Coello en 1861 es el llamado
sitio de La Mazorrilla”

(CONTINUARÁ)

Existe una prueba mucho mas fidedigna que da por buena esta descripción
y es el documento en el cual la madre del Hombre Pez hipoteca su casa de
La Mazorrilla, sin duda, agobiada por los malos tiempos, y todo lo acaecido a
la familia. Es el siguiente:


Sin embargo, en el manuscrito realizado por el cura Hoyo Venero, bastante
anterior a los aportados por Valdivieso, que se encuentra en el Museo
Británico de Londres, el cual es un raro documento que el cura Venero de
Liérganes elaboró por aquellas fechas escasamente posteriores a la desaparición
del Hombre Pez, recupera libros parroquiales antiguos, a petición de Las
Carmelitas Descalzas de Zumaya, en Guipúzcoa, donde si aparece la partida
de nacimiento del padre del Hombre Pez. Nos habla Venero de las dichas
partidas de esta forma:


de poder analizar mejor los hechos que vamos a detallar. Antes de pasar a
la historia en cuestión, nos vamos a circuscribir ahora en el paraje donde se
desarrolló: el municipio de Liérganes. Según cuentan estudiosos del origen
de los vocablos, la palabra Liérganes es corrompida de las latinas “illi erga
nos” (ellos para con nosotros), las cuales se supone que fueron pronunciadas
por los cántabros, después de rechazar la proposición de rendirse de los astures
y de haber salvado en el Mortesante el foso de cinco leguas, dentro del
cual les tenía acorralados por el frío y por el hambre el cónsul romano. De
esta forma y explicando el vocablo, en los tiempos de Augusto, vieron reunidos
en este pueblo a otros naturales del país que acudían en su auxilio “ellos
para con nosotros”.

Si la existencia del hombre-pez fue cierta, vivio una época de la historia
difícil a nivel social en el siglo XVII. La miseria, un mal gobierno y una Iglesia
demasiado autoritaria, había transformado al país, dejándolo desdichado y
hambriento. Para hacernos una idea de la España en la que se van a desarrollar
los hechos y por lo tanto, del marco en que vivió Francisco, he aquí lo que
cuentan los cronistas de aquellos tiempos:

habitantes que había tenido en el siglo XV, había quedado reducida esta cifra
a 6 en la segunda mitad del siglo XVII. El hambre, la desnudez, la miseria y el
fanatismo religioso, era todo lo que quedaba por todas partes, desde la cabaña
hasta el Palacio Real. Y es que a finales del siglo XV, la iglesia y la religión
eran lo que constantemente obsesionaban a la población, y esto explica que
en todo lo que crecía la iglesia en poderío, menguase España en ciudadanos,
en industria, en artes, en ciencias y en riquezas. Por ejemplo, los 16.000 telares
que enriquecían a Sevilla y daban trabajo a 130.000 personas a finales
del XV, quedaron reducidos a 300 en el transcurso del siglo siguiente. Pero
en cambio la iglesia llegó a poseer 5.000 casas de las 9.000 que la ciudad
tenía dentro de su recinto. Medina del Campo vio reducidos a unos centenares
sus 60.000 habitantes y los 6.000 vecinos que tenía Burgos, quedaron
reducidos a 600. Valencia y Murcia que habían llegado a ser emporios de la
producción y del comercio merced a la tolerancia religiosa habida con judíos
y moriscos se arruinaron desde que esta ceso. La literatura fue generalmente
católica y llegaron a no publicarse más libros que los de santos. El teatro, que
fue una de nuestras glorias nacionales mas características, viose cerrado por
contrario a la iglesia, en tiempos de Carlos II, a petición del clero.”

2 comentarios:

  1. Gracias por tu visita a mi blog y seguirme tu blog tambiem me gusta mucho, un saludo y ya tienes una seguidora mas.

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  2. Muchas gracias a ti Julia:

    pues nada, nose seguiremos mutuamente jejeje
    Un abrazo

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