martes, 31 de enero de 2012

LA LEYENDA DE LA ERMITA DEL BUEN SUCESO, EN QUIJAS

 LA ERMITA DEL BUEN SUCESO EN QUIJAS


Quijas es uno de los pueblos más altos del ayuntamiento de Reocín. Solamente lo vence en su proximidad a las nubes  el barrio de La Venta, o las reminiscencias del pueblo de Reocín, el cual fue sepultado por la actividad minera, y por cuya extracción, sobre todo de zinc,  es conocido en otras tierras. Cercano al pueblo de Quijas desfila el río Saja, el cual se evidencia en el barrio de Agüera, y que luego vuelve a pasar por sus dominios en la zona de Santa Isabel, todo ello bastante más por debajo de  donde se localiza el núcleo de la población principal, lo que se conoce como el Alto de Quijas. La presencia en este lugar de restos humanos es muy antigua y los yacimientos de estas existencias son muy comunes en sus cuevas de Santa Isabel,  de La Lora o de la Clotilde. De tiempos mas tardíos son los hallazgos en el lugar denominado Cuevalínea,  cerca del caserío Vizcorro, en un eucaliptal próximo, en donde aparecieron tumbas de lajas con restos humanos en su interior.

La etimología del pueblo de Quijas tiene dos vertientes como suele ocurrir en todas las palabras toponímicas con cierto abolengo. Una de estas versiones sobre su origen, también como suele ser menester, nos la darán sesudos investigadores e historiadores, diseccionando el vocablo. Otro, con bastante menos fundamento pero, de forma proporcional, mucho más novelesco y gracioso, nos lo darán las gentes del lugar, deseosas de indagar por su cuenta en sus cosas del pasado. Una y otra expondremos. La primera de ellas se refiere a Quixas como una corrupción de la palabra regional montañesa que aludía a “escajos”, vegetal que al parecer abundaba en la zona. La segunda de las interpretaciones nos habla del espíritu quejoso y  de protesta que los habitantes del pueblo poseían. Por lo visto, todo les parecía mal y por todo se molestaban, por lo que al principios del medioevo, cierto amo que tenía por señorío el lugar, concluyó que el pueblo bien pudiera llamarse “Quexas” (quejas), por las reclamaciones que constantemente recibía de sus villanos. Sea como fuere, con ese nombre se quedó.


* Torre medieval de los Bustamante, sita en el barrio de Vinueva, muy cerca de la ermita del Buen Suceso. 


Posiblemente, en tiempos antiguos los barrios importantes eran Quijas y Miravalles. Hoy los barriadas substanciales, prescindiendo del núcleo fundamental de casas que se encuentran alrededor del mismo Alto de Quijas como ya hemos mencionado, se pueden localizar con los nombres de Vinueva, El Burco,  la ya aludida Agüera o el bello paraje de Santa Isabel, con su torre medieval de carácter defensivo de los Bustamante, del siglo XIV, enmarcado dentro de la casa de los del mismo linaje y marqueses de Villatorre, capilla de San Bartolomé del siglo XVIII y molino de gran tradición a la vera del Saja. Otros monumentos de relevancia en el pueblo, adscritos al mismo linaje de los Bustamante, son la torre medieval de Vinueva, de comienzos del siglo XV, la casa solariega de los González, del siglo XVI,  la de los Gómez Bustamante, situada en el mismo Alto de Quijas, con capilla de San Roque incluida en la construcción, junto a la carretera nacional, al lado de la de los Díaz Gómez.

Su iglesia parroquial está bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción y data del siglo XVII, destacando en ella su imponente torre campanario de planta cuadrada y, ya en su interior, su hermosísimo retablo mayor, barroco, de principios del siglo XVIII. Pero no es esta la que nos va a ocupar en nuestra historia, sino la pequeña ermita de la Consolación o del Buen Suceso, sita en el barrio de Vinueva, junto a la torre de los Bustamante antes descrita.

Al lado de la carretera general, a la vera de una pronunciada curva, nos toparemos con esta célebre construcción. Se trata de un pequeño templo, con portalada en piedra de sillería,  y sobre esta,  campanario  en arco de medio punto, otro igual pero más pequeño dentro de frontón triangular que remata en su cúspide por cruz de piedra. Su planta presenta ábside cuadrado con contrafuertes en los ángulos y cubierta a cuatro aguas. El presbiterio va con bóveda de combados.


* Ermita del “Buen Suceso”, escenario de la curiosa historia que nos ocupa.


El singular apodo del “Buen Suceso” fue debido a un hecho que maravilló al pueblo entero de Quijas y su comarca, allá por el año 1808.  El protagonista de tal historia fue un tal Dimas, personaje con aureola por todos conocida de ladrón. Y por esta ocupación suya, la de manilargo, planeó asaltar la casa de unos señores del lugar. Tal mansión era la de don Juan Díaz de Aguayo, indiano en Perú y Panamá, donde se había forjado una no despreciable fortuna. Ya vuelto a su tierruca, viviendo de rentas, gustaba mucho de salir de cacería, por lo que dejaba en muchas ocasiones a su mujer, doña Rosa Meninde, de dueña del hogar, sola en la casona solariega de Quijas.

En una de estas ocasiones de ausencia del señor de la casa, habiendo marchado al monte Mozagro a cazar el oso,  el amigo de lo ajeno Dimas supo de tal circunstancia.  De esta manera, con la ayuda de la penumbra nocturna, se dirigió sigiloso hacia la casa de los Díaz. Llegado allí, junto al umbral de la vivienda, introdujo la mano por un agujero que con función de gatera en tal portón figuraba. Pero doña Rosa Meninde, habiendo escuchado ruidos extraños que la habían puesto  en guardia, habíase levantado de su lecho, agarrado un hacha y dirigiéndose a la entrada de su casa, aguardaba al ladrón. Cuando vio una mano alargándose en busca del cerrojo interior, la valiente doña Rosa no dudo en asestar un enérgico golpe de hachuela contra el mencionado miembro. De esta manera le cortó la mano al desdichado Dimas.


El aullido de dolor del robador se escucho por todo el pueblo. Doña Rosa, al ver la atrocidad que había cometido con el pobre Dimas, se disgustó mucho. Tal fue así que ella misma se ofreció a curarle, pero este, loco por el dolor, solamente acertó a salir huyendo campiña abajo, hasta llegar al lugar de la ermita de la Consolación de Vinueva, en la cual se albergó.

Una vez dentro, lamentándose, muerto por el dolor que le producía su reciente amputación traumática, se postró frente a la Virgen llorando amargamente y demostrando gran arrepentimiento ante la imagen que allí se veneraba. De pronto, sigue contando la leyenda, Dimas fue testigo de un milagro. Justamente en ese momento y sin duda por el sufrimiento y el sentimiento de pesar del maleante, la Virgen había llorado

Momentos después y habiéndose enterado todo el pueblo, el revuelo era mayúsculo. Al parecer, las evidencias eran claras y en las mejillas de la Virgen se podían apreciar humedades, semejantes a lágrimas. Días más tarde, enterándose el Obispado del singular hecho por mediación del párroco del lugar,  mandó formar un comisionado para indagar a las personas relacionadas con la historia y escuchar sus versiones. La dicha comisión informó al señor obispo sobre la verosimilitud del milagro y  de su carácter sobrenatural.

El arrepentido ladrón, después de lo que le sucedió, prometió ante todos limpiar sus pecados. Cuentan que a raíz de aquel extraño acontecimiento llevó una vida ejemplar, casi de santo. La misma señora doña Rosa Meninde, la que iba a ser la última víctima de las maldades de Dimas,  viendo el buen corazón que demostraba ahora el antes ladrón y aún un tanto conmovida por su acción de cortarle el brazo, le dio trabajo como pastor de sus rebaños, por lo que ya nunca pasó necesidad ni tuvo que robar al prójimo para subsistir, cuidando siempre la señora de su criado con gran aprecio.

Por esta razón, la ermita de la Consolación del barrio de Vinueva, es conocida con el sobrenombre de “El Buen Suceso”…  ¿Leyenda o realidad?

lunes, 23 de enero de 2012

CURIOSIDADES DE LA CIUDAD DE SANTANDER

Sobre la isla de la Horadada la leyenda cuenta que cuando cortaron la cabeza a San Emeterio y a San Celedonio, las arrojaron por el Ebro abajo en una balsa. Se dice que las cabezas dieron la vuelta a España hasta llegar a la bahía de Santander. Dicen que la balsa chocó contra la roca y así se hizo la forma de túnel que tiene. Las cabezas de nuestros patronos se pararon en la Catedral. después de dar la vuelta por el Mediterráneo y el Atlántico.

* Santander se llamaba "Portus Victoriae"

* La calle Burgos es una zona comercial.

* A la Catedral se entra por el claustro.

* Debajo de la Catedral hay restos romanos.

* La Catedral está encima de una colina.

* Junto a la Catedral se construían barcos.


* Los dos únicos edificios importantes que se salvaron del incendio de Santander (1942) fueron el de Correos y el Banco de España.

* Al incendio de Santander se le conoce como el "Andaluz" porque empezó en la calle Cádiz y terminó en la calle Sevilla.

* Un buque con 30 toneladas de dinamita (El Machichaco) explotó y hubo 500 muertos y 2.000 heridos.

* En el Paseo de Pereda hay ejemplares de cada una de las especies de árboles que hay en Cantabria.

* Uno de ellos es el tejo, que tiene las hojas venenosas.

* Los grabados que vemos rodeando al busto de Jose Mª Pereda, representan escenas de sus obras.

* Concha Espina fue la primera mujer escritora propuesta para el "Premio Nobel".
* La bahía de Santander era el doble de grande de lo que es ahora, era una de las más grandes de Europa.

* El "Club Marítimo" también era el doble de lo que es ahora.

* Los únicos restos de la fábrica de gas son la puerta de piedra que hay al principio de la "Cuesta del Gas".

* El Planetario es uno de los muchos museos gratuitos que hay en Santander.
* Los chalets que hay a la izquierda del paseo de Reina Victoria se construyeron para los nobles que venían a veranear con el Rey Alfonso XIII.

* La playa de "Los Peligros" se llama así porque allí entraban los piratas para robar.



* A la playa de "Los Bikinis" se le dió este nombre porque allí iban las extranjeras que venían a la Universidad de verano. Ellas se ponían en bikini a tomar el sol, y como aquí esta prenda todavía no se usaba, los chicos iban a verlas.
* En la isla de Mouro crece una planta curativa llamada "Perejil de Mar".
* El Palacio de la Magdalena es de estilo inglés y tiene 365 ventanas.
* José del Río (El Poeta del Mar) se caracteriza por sus botas grandes, su pipa y su libro.
* El Casino se hizo en el tiempo récord de un año.
* A los jardines de Piquío se les llama así porque tienen la forma del pico de un barco entrando en el mar. Por la noche están muy bien iluminados y esto los hace aún más bellos.

* En Mataleñas hay un campo de golf que fue uno de los primeros campos públicos de España.
* El faro de Cabo Mayor tiene 30 metros de altura.
* La cruz que está al lado del faro, es un homenaje a las personas que tiraron por allí durante la Guerra Civil Española.
* El monumento a "La Sardinera" con el "carpancho" representa a las sardineras que hace años vendían allí, cuando el pescado que traían los barcos se descargaba en Puerto Chico.
* El agua del mar llegaba hasta la Plaza de Pombo.

 * El edificio del Banco de Santander no es simétrico, porque no se construyó todo de una vez. Primero se hizo la parte derecha, luego mandaron hacer el arco y la parte izquierda, pero le falta un balcón.
* Había un río que dividía a la ciudad en dos partes a la altura del Ayuntamiento.
* El Ayuntamiento era un convento.
* La farola de la Plaza del Ayuntamiento representa en sus esculturas las cuatro estaciones.
* La estatua de Franco es una de las pocas que quedan en España.
* Marcelino Menendez Pelayo dijo que lo único que sentía de dejar este mundo, era todos los libros que le quedaban por leer.
* En el Sardinero hay dos playas, llamadas la primera y la segunda. A la primera iba la nobleza, y a la segunda el pueblo llano.


ALTAMIRA por Rubén López

Altamira


            A lo largo y ancho del planeta, se extiende el denominado arte rupestre; cuyo verdadero y auténtico origen sigue siendo un misterio; del que Cantabria cuenta con la denominada “Capilla Sixtina” del mismo, en el municipio de Santillana del Mar.
            Aunque las dataciones son difíciles de precisar en este tipo de obras, se fechan entorno a una antigüedad que se perfila entre los 40.000 a los 10.000 a. C.
            ¿Arte sin más? ¿Iconografía religiosa? ¿Simple reflejo de la fauna y costumbres de la época? La respuesta sigue abierta. Hay pinturas encontradas en lugares escondidos, que invitan a pensar en un cierto lugar de culto, a la vez que otras han superado el paso de los siglos a la intemperie, sin conducirnos a una pista sobre su finalidad.
            Lo primero que llama la atención de este tipo de arte, es la extraordinaria similitud que existe entre todas las manifestaciones del mismo, por más grande que sea la distancia que las separa. Tadrat Acacus, en Libia, recuerda Altamira, al igual que pueda hacerlo cualquier otro ejemplo, como pueda ser Twyfelfontein en Namibia, o  Santa Cruz en Argentina.
            Sin embargo, hay pinturas rupestres verdaderamente enigmáticas, como son las encontradas en Kimberley, al noroeste de Australia, en las que aparecen pintados seres de extraña apariencia.
            ¿Qué quisieron transmitirnos nuestros antepasados? El arte rupestre, no es una primitiva manifestación de pintura, sino una transmisión de conocimiento, del que hemos de aprender, y recoger el testigo. Somos los herederos del saber plasmado sobre la roca.  Mark Pagel, uno de los mayores expertos en biología evolutiva, afirma al explicar la teoría darwinista, que todas las especies terrestres descienden de otras especies. Cualquier cosa sobre la tierra está relacionada con todo lo demás…Descendemos de algo que se remonta atrás en el tiempo, y compartimos algo con un antepasado común…Cualquier cosa ha pasado por esa evolución…No existe lo primitivo y lo complejo, sino que todo tiene el mismo grado de evolución.

                                                                                                          Rubén López

sábado, 21 de enero de 2012

Lignum Crucis SANTO TORIBIO DE LIÉBANA por Rubén López

Lignum Crucis


            Cantabria, alberga en el municipio de Camaleño, en la comarca de Liébana, uno de los lugares de peregrinación más importante del cristianismo, no sólo de España, sino de Europa.
            Hablamos del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, en el que según la tradición, se conserva el Lignum Crucis o “leño de la cruz”. La reliquia es en sí, el fragmento más grande de la cruz, en la que murió Jesucristo.
            La tradición nos refiere la posibilidad de haberse trasladado, a mediados del siglo VIII, desde Jerusalén a Cantabria, junto a los restos del Obispo Toribio de Astorga.


            Para comprender el misterio de la reliquia, tenemos que remontarnos muchos siglos atrás en el tiempo. No debe ser visitado el lugar desde una perspectiva o visión contemporánea. Jerusalén era todo menos un lugar estable, o si se prefiere, un lugar de paz, no sólo en la fecha en la que la reliquia encuentra un lugar donde ser custodiada, como es Santo Toribio, sino a lo largo de su historia. La Cristiandad necesitaba albergar en lugares seguros aquellas reliquias de un alto valor, no simbólico, sino enraizadas con la naturaleza de los hechos relatados en los evangelios, y tenidas como auténticas. Así salieron de Tierra Santa, la Sábana Santa, hoy Sudario de Turín, el Santo Sudario, hoy de Oviedo, o el Lignum Crucis.
            Consolidada la Reconquista en la zona, el enclave geográfico y la ya resonada reputación del Monasterio, convirtió a éste, en el lugar idóneo para custodiar con seguridad una de las reliquias más importantes del cristianismo. Desde 1512 hasta nuestros días, se celebra el Año Jubilar Lebaniego, en el que tiene lugar la apertura de la Puerta del Perdón para recibir a la multitud de peregrinos, que se acercan para dar culto a la sagrada reliquia de la Cruz de Cristo.                                                                                       

                 Rubén López

miércoles, 18 de enero de 2012

LEYENDAS ANTIQUÍSIMAS DE PEÑA SAGRA Y GARABANDAL

Santo Grial en Cantabria
 (Por nuestro gran amigo y colaborador Ruben López)


            A escasa distancia de Puentenansa y Rionansa, encontramos la aldea de San Sebastián de Garabandal. La localidad se encuentra ubicada en la sierra de Peña Sagra. Para ser más exactos, hablamos de la vertiente norte de Peña Sagra, perteneciente a la Reserva del Saja.
            Un estudioso del Vaticano, atareado en sus investigaciones alejadas del tema que nos ocupa, descubrió por casualidad en un muy antiguo libro, que en Peña Sagrada de Garabandal, se encuentra escondido el Santo Grial.


            Según testimonios de vecinos del pueblo, ya era conocida la leyenda, antes incluso de las apariciones de la Virgen. Estaríamos hablando, por tanto, de una tradición que se remonta a más de medio siglo, transmitida de generación en generación.
            En otro libro, constaban las iniciales de una palabra, a la que le faltaban las vocales. El estudioso en cuestión, completó las iniciales colocando diferentes vocales, hasta que apareció la palabra Garabandal. En esas iniciales, según el antiguo libro, está el Santo Grial. En Peña Sagra se encuentra una pequeña ermita. Cuentan las gentes del lugar, que no se sabe donde puede estar escondido. Podría tratarse de la ermita, o de cualquier otro lugar de la montaña.
            No lejano en el espacio, en la cercana provincia de Burgos, también existen dos leyendas que remontan la posible ubicación del Santo Grial en dos lugares distintos. Uno podría tratarse de San Pantaleón de Losa, donde hay una iglesia románica que apunta a ser Templaria. El otro lugar, sería la iglesia de Santa María de Siones, ubicada en el monte de la Magalena.
            En todo caso, sea en Cantabria o la vecina provincia de Burgos, en un espacio relativamente no muy extenso, se evocan tres leyendas, ancladas en el tiempo, acerca de la posible ubicación del Santo Grial.

martes, 17 de enero de 2012

SIMILITUDES ENTRE GARABANDAL Y OTRAS APARICIONES SUPUESTAMENTE MARIANAS. POR RUBEN LÓPEZ

Garabandal
(Artículo de nuestro amigo y colaborador Ruben López, gran conocedor del fenómeno Garabandal)

            El análisis de las apariciones de Garabandal, para su profunda comprensión, exige un estudio simultáneo de los mismos hechos ocurridos en Fátima, con anterioridad en el tiempo, y Medjugorje, posteriormente.
En primer lugar, debe procurarse la atención a los hechos, sin desvirtuar los mismos en aras a distraer la atención en otras consideraciones que puedan dañar los mensajes en sí. Por lo tanto la primera labor consistirá en centrar el objeto de estudio.
En segundo término, una vez desplegado el material sobre la mesa, y analizado, se podrán extraer las conclusiones pertinentes, a la luz de los hechos.
De esa visión de conjunto, se puede extraer una lectura objetiva; que no es susceptible de debate, al responder a los hechos ocurridos; y una lectura subjetiva, en la que sí entra la interpretación correcta o errónea de quien se acerque al estudio de las apariciones.
Fátima, Garabandal y Medjugorje comparten, desde la primera óptica, demasiadas similitudes o coincidencias. 
-         Ocurren en un entorno físico o geográfico que reúne unas condiciones parejas.

-         Las apariciones tienen como protagonistas a personas que reúnen unas características similares.

-         Los mensajes se componen de elementos muy parecidos, o comparten una estructura que sigue el mismo esquema. En primer lugar hay una advertencia que invita a la conversión y a seguir el camino de la fe. Esa advertencia, referencia que en caso de no cumplirse, llegará un castigo. La llamada a la conversión no es sólo de carácter individual, sino genérico. Es una llamada universal a la conversión. El castigo igualmente comparte ese carácter universal, no particular. En todas las apariciones se producen las visiones aterradoras de ese castigo. Durante el mismo, se habla de una persecución a la Iglesia Católica, del martirio e incluso del sufrimiento del Santo Padre.  Se  visiona una época en la que los buenos serán perseguidos, y las tinieblas primarán sobre la Luz. Será no el fin del mundo, pero sí el fin de los tiempos. Siguiendo el hilo de las apariciones, en ellas se habla de un futuro milagro. Y finalmente, los mensajes terminan con una lectura positiva. Al final, la Luz volverá a triunfar sobre las tinieblas. Habrá más conversiones que nunca, y la fe regresará con más fuerza.

La veracidad de las apariciones está avalada por tres personas de indiscutible reconocimiento de santidad dentro de la Iglesia Católica, como son Juan Pablo II, el Padre Pío, y la Madre Teresa de Calcuta.
Al margen de los fenómenos sobrenaturales que acompañan a las mismas, hay un dato que sí es importante reseñar, para considerar si los hechos son ciertos o no. Las personas que vivieron las apariciones; por el tiempo en que transcurren, y en la geografía en las que tienen lugar las mismas; difícilmente tuvieron acceso, en el momento de producirse aquellas, a una formación académica más allá de la mera escolarización que permitiera sus condiciones de vida. Sin embargo, estas personas, revelan conocimientos de hechos que históricamente todavía no habían, ni tan siquiera, acaecido.
« La tercera parte del secreto se refiere a las palabras de Nuestra Señora: “Si no [Rusia] diseminará sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre sufrirá mucho, varias naciones serán destruidas” (13-VII-1917).

            Si analizamos este texto, podemos ver que en el momento en el que la Virgen transmite este mensaje, todavía no ha tenido la Revolución de Octubre del 17 en Rusia, y el mundo no conoce quién es Lenin ni Stalin.

            Las apariciones han supuesto la anticipación de hechos históricos que todavía no habían acaecido al tener lugar aquellas, como la Revolución Rusa o la Guerra de Yugoslavia. ¿Cómo unas simples niñas y niños han podido predecir hechos futuros de vital importancia histórica?

            La lectura final, de las tres apariciones, puede resumirse en tres elementos esenciales:

-         La humanidad se conduce hacia el abismo, fruto de la pérdida de la fe, y el abandono de la vida en Dios.
-         De ese error, a la humanidad le sobrevendrá un gran castigo.
-         Superado el mismo, el mundo recuperará la fe.

Si analizamos la situación actual del mundo, podemos encontrar una predicción exacta de los tiempos próximos, en las apariciones de Garabandal, así como en Fátima y Medjugorje.

Garabandal, Fátima y Medjugorje son un aviso, una llamada a realizar un cambio profundo encaminado a recuperar el sentido de la vida, dentro de la fe, a fin de evitar una inevitable convulsión que azotará a la humanidad si no se produce el mismo. No sólo los mensajes, en este sentido, han sido lanzados por las apariciones marianas.  

Después de la guerra, junto con una oleada de humanismo, otra oleada de odio romperá sobre el mundo. Ante esos pensamientos, tuve una vez más la certeza de que debía declarar la guerra contra ese odio. Etty Hillesum, judía holandesa muerta en la cámara de gas de Auschwitz.
                                                                                 
                                                                                              Rubén López

domingo, 15 de enero de 2012

OVNI EN USGO (O COMO UNA PAREJA ES ELEGIDA PARA LOS AVISTAMIENTOS)

OVNI EN USGO (O COMO UNA PAREJA ES ELEGIDA PARA LOS AVISTAMIENTOS)



En la población ribereña de Miengo, existe una cala con su correspondiente playa llamada de Usgo, milagrosamente hoy en día poco visitada por turistas foráneos. Esta mencionada playa y población, se ubican muy cerca de Cuchia, en la ribera oriental de la ría de San Martín, compartiendo dicho accidente geográfico con la conocida y turística Suances, todas a la vera del mar Cantábrico. En la entrada de Usgo nos recibe un bonito mirador, desde el cual se domina un soberbio paisaje, con el islote de Los Conejos a la izquierda, teniendo a nuestros pies, en el fondo de la ensenada, la bonita y pequeña playa que nos ocupa.

En esta descrita playa de Usgo, iba a ocurrir uno de los avistamientos OVNI más famosos de nuestra región. Serían las 20:00 horas de una fría tarde-noche de diciembre del año 1988 cuando, como de costumbre, diversos coches estaban estacionados en el dicho mirador. En su interior sus ocupantes conversaban y miraban hacia el mar, como muchas tardes que allí se citaban para estos momentos de asueto. Dos de ellos, Fructuosos y Ana, comentarían tiempo después el avistamiento del cual iban a ser testigos. La noche, aunque fría dadas las fechas, se encontraba en calma, y solamente se escuchaba el relajante rumor marino.

Es muy curiosa la descripción que proporcionaron cuando divisaron por primera vez la extraña luz:

“Parecía que en la línea del horizonte, alguien había encendido una luz…al principio pensábamos que se trataba de un barco, pero Ana se extraño y me puso en guardia al advertirme que se movía muy rápido y que venía hacia nosotros, hacia la costa.”

Al poco tiempo, ya mas cerca la extraña luminosidad, pudieron observar mejor los detalles y los colores que desprendía. Era alucinante, según los sorprendidos testigos. Parecían las atracciones de feria, con sus luces parpadeantes y de colores. Eran varias luces, al menos dos, una amarilla fija y otra roja intermitente que describía círculos. Al parecer, estas luces formaban parte de algo sólido, que la penumbra de la noche y la distancia a la que se encontraba, impedían distinguir. Pero poco a poco se acercaba.

Esta aproximación, trajo consigo el descubrir detalles hasta ahora ocultos. Para los testigos, el cuerpo de lo que fuera aquello, realizaba un curioso movimiento giratorio, similar a una peonza, y llego a colocarse a no mas de 30 metros de los ya atemorizados y curiosos testigos. Estaba a unos 40 metros de altura. Entonces, Fructuoso, pudiéndole más la curiosidad que el miedo, salió del coche. Pero solo un momento, ya que Ana, muerta de miedo, le suplicó que arrancara y que abandonaran el lugar, maniobra que ya estaban realizando los demás vehículos que se encontraban en la cala, asustados, sin duda, por la extraña aparición que ellos también estaban viendo.

Así, presurosos y atemorizados, tomaron la pequeña calleja que llega a la carretera comarcal que une las poblaciones de Mogro con Mar, a la altura de la cerrada curva de Miengo.
Pero en este justo lugar, Fructuoso, a pesar de las protesta de Ana, decidió dar media vuelta y dirigir su vehículo de nuevo a la dichosa cala de Usgo, con la esperanza de volver a ver al extraño objeto. Pero este ya no estaba allí, o por lo menos no le divisaron en esta ocasión. La última vez se encontraba al oriente de la playa, sobre un saliente rocoso que la costa dibuja en el horizonte. Aunque ya no había, como decimos, en ese momento, ni rastro de la extraña aparición.



Un tanto contrariado Fructuoso y muy aliviada Ana, abandonaron por segunda vez este escenario, tomando la carretera con dirección a Mogro. Fructuoso tenía la esperanza de volver a verlo sobre la costa, ya que la mencionada carretera la bordea en dicha zona, pero nunca jamás volvió a  aparecer, por lo menos para nuestros testigos, claro está. A pesar de esto,  nuestra pareja protagonista, al parecer, iban a ser tocados por la varita de los avistamientos OVNI. Y además por partida doble. He aquí sus nuevas experiencias pocos meses después…

Viajaban por la antigua carretera nacional Santander-Bilbao, a su paso por la población de Castañeda. Era noche cerrada. De repente, una sorprendente luz amarilla, apareció frente al coche, del tamaño de un balón de fútbol, volando a una velocidad considerable, con una inquietante trayectoria de impacto con el automóvil. Pero cuando el impacto era inminente, la extraña esfera luminosa pasó por encima del vehículo, realizando una maniobra, si en verdad estaba dirigida por algo o por alguien inteligente, realmente temeraria para la integridad física de la pareja, que a punto estuvo de hacerles  dar un volantazo y terminar en la cuneta, presa de los nervios y de la sorpresa. El “balón” luminoso, había rozado el coche pasando por encima del techo y perdiéndose hacia el cielo.

Pero Ana iba a tener una más inquietante experiencia, si cabe, con este tipo de objetos luminosos, de pequeño tamaño, pero muy conocidos en el ámbito ufológico…

 A partir de las extrañas experiencias reportadas por ambos mandos aéreos durante la Segunda Guerra Mundial, donde describían pequeñas esferas luminosas que se acercaban a los aviones, penetrando en ocasiones dentro de las carlinga de pilotaje de la aeronave. Los pilotos pensaban que estaban dirigidas inteligentemente, por el enemigo, ya que parecían realizar maniobras de espionaje. Pero al acabar la contienda y contrastar los datos, jamás se halló explicación alguna. A partir de allí, los entonces llamados “combatientes fantasmas” (foo-fighter), fueron al parecer avistados y descritos por innumerables testigos.

Como decíamos, Ana iba a tener una tercera terrorífica experiencia. Ocurrió a principios del año 1989, sobre las once de la noche, cuando nuestra protagonista se disponía a dormir en su domicilio sito en el pueblo de Sobarzo. Al poco de apagar la luz, una gran luminosidad se cuela por la ventana. Al principio, Ana no le da mucha importancia, ya que piensa que se trata de algún coche o tractor cuyos focos reflejan en el cristal. Pero pasaba el tiempo y la intensidad era enorme, hasta el punto que iluminaba toda la habitación, como si fuera de día. Muy asustada, avisó a su hermana, la cual también pudo comprobar el extraño fenómeno. Un tanto dubitantes, se acercaron a la ventana y pudieron observar el origen de la luz. Se trataba de una especie de faro, a unos 200 metros de la casa, sobre una colina en la zona de Cabárceno. Se podría pensar que se trataba de un potente foco de un vehículo o una linterna de fortísimo haz, pero lo que mas sobrecogió a las dos hermanas era que el haz de luz no se dispersaba (como ocurre con los rayos de tipo láser, para que el lector se haga una idea), dada a la distancia en la que se encontraba, y que además de esto se dirigía milimétricamente hacia la ventana de su habitación. Según las asustadas testigos:

“Parecía que la luz iba metida en un invisible tubo, que impedía que se dispersara…estaba enfocado directa y justamente hacia la ventana de mi habitación…después de un rato, el faro se apagó, y la loma quedo oscura, como siempre…”

Estos casos aquí descritos de la mencionada pareja, fueron publicados por Mariano Fernández Urresti en le periódico regional Alerta, poco tiempo después de que se hubieran producido.

viernes, 13 de enero de 2012

ENTREVISTA EN RADIO NACIONAL A LORENZO FERNÁNDEZ Y FRAN RENEDO

En el programa ESPACIO EN BLANCO, entrevistan a Lorenzo Fernandez, director de la revista ENIGMAS y a Fran Renedo, investigador y escritor cántabro. Declaraciones de Maximina González, y otros testigos de Garabandal. Pinchar aquí para escuchar el programa:

http://www.ivoox.com/apariciones-garabandal-audios-mp3_rf_191082_1.html

ENTREVISTA DEL AUTOR EN RADIO NACIONAL DE ESPAÑA

Entrevista a Fran Renedo en el mítico programa radiofónico "Espacio en Blanco" presentado por Miguel Blanco en RNE. Pinchar aqui para escuchar:

http://www.rtve.es/alacarta/audios/radio/espacio-blanco---segunda-hora---18-04-09/488634/

ENTREVISTA A FRAN RENEDO CARRANDI EN EL PROGRAMA DE RADIO "EL ÚLTIMO PELDAÑO"

Entrevista a Fran Renedo "El Ultimo Peldaño". Pinchar aquí para acceder a la página:

http://www.7rm.es/servlet/rtrm.servlets.ServletLink2?serv=BlogPortal2&METHOD=DETALLEALACARTA&cat=5&idBlog=-1&idCarta=13&orden=11&orden2=11&ofs=0&texto0=&texto1=renedo




http://www.7rm.es/servlet/rtrm.servlets.ServletLink2?serv=BlogPortal2&METHOD=DETALLEALACARTA&cat=5&idBlog=-1&idCarta=13&orden=11&orden2=11&ofs=0&texto0=&texto1=renedo

ENTREVISTA SOBRE GARABANDAL EN RADIO GALEGA. PROGRAMA MILENIO

Entrevista a Fran Renedo en el programa Milenio, de la Radio Galega, presentado y dirigido por Antón Rebollido. Para escuchar, pincha en el siguiente enlace:

http://www.ivoox.com/el-enigma-garabandal-con-fran-renedo-27-v-2010-audios-mp3_rf_289669_1.html

ENTREVISTA LUCES EN LA OSCURIDAD

Entrevista a Fran Renedo sobre sus investigaciones en el programa "LUCES EN LA OSCURIDAD", presentado y dirigido por Pedro Riba. Pinchar en el enlace para escucharlo:

http://www.lucesenlaoscuridad.es/grabaciones.php?elemento=1609&titulo=Cantabria%2C+tierra+de+misterios.+Entrevista+a+Francisco+Renedo+Carrandi%2C+investigador+y+autor+de+libro+%93Enigmas+de+Cantabria%94.

jueves, 12 de enero de 2012

LUCES INQUIETANTES EN EL VALLE DE CAYÓN

LUCES INQUIETANTES EN CAYÓN


Nos volvemos a topar en este caso cántabro, con extrañas luces, esferas luminosas más bien, de relativo pequeño tamaño, que parecen desplazarse de manera inteligente o ser dirigidas por mentes racionales. Este tipo de fenómenos no identificados, fueron famosos durante la Segunda Guerra Mundial, siendo reportados dichos avistamientos tanto por pilotos alemanes como aliados, creando un resquemor entre los militares, porque sospechaban que se trataba de armas secretas utilizadas por el enemigo para misiones de espionaje. Estas famosas apariciones luminosas, de tamaños que pueden oscilar desde dimensiones similares a balones de fútbol hasta dos o tres metros de diámetro, fueron bautizadas y conocidas en el ámbito ufológico como “combatientes fantasma” o foo fighters. Aparentemente, según los relatos de los pilotos, tenían un cuerpo sólido o masa, pero en ocasiones traspasaban la cabina del aviador incluso el fuselaje, sin el más mínimo problema. La luminosidad que desprendían era incasdencente. Una vez finalizada la contiende, ninguno de los bandos pudo dar una explicación al respecto. A partir de ese momento, muchos son los avistamientos OVNI en los que destacan este tipo de incidentes.

Sirviendo esta explicación como introducción, centrémonos ahora en lo acaecido el 13 de octubre de 1978 en el tranquilo valle de Cayón, en el corazón de Cantabria. Pasarían pocos minutos de la medianoche cuando Juan Cobo Setién se encontraba en la puerta de su cuadra. La jornada había sido dura, como tantas otras, y estaba deseando entrar en su hogar para por fin descansar de la labor cotidiana. En el justo momento de trancar la puerta del establo, vio con el rabillo del ojo, como por su derecha, sobre un prado próximo, venía una luz incasdencente,  que él describiría así:

 “como echando chispas…a la vez que se formó como un extraño viento y un gran reflejor”

Bastante asustado por lo que estaba presenciando, pudo comprobar como unas palomas que poseía y que se encontraban en el tejado de la cuadra, se espantaron y huyeron volando. Paralizado por el miedo, no pudo reaccionar. No podía mover un solo dedo. Pasado el tiempo, este estado que le sobrevino, no comprendía si era por el pánico que ya a esas alturas del suceso se adueñaba de su mente, o por otras razones, más tétricas, como si aquella bola del diablo le hubiera, de alguna manera, inmovilizado.

La luz se detuvo como a unos quince metros del alucinado Juan, y comenzó a realizar movimientos, flotando en el aire. Ya mas cercana, pudo comprobar que la luz tenía forma de bombilla, de unos 30 cm. de ancho por 40 de largo. Su parte inferior, la más gruesa, se ensanchaba y empequeñecía de manera pulsante, aumentando en ocasiones varias veces su tamaño. Y aquí es donde nuestro testigo observa otra característica increíble: a medida que realizaba estos movimientos palpitantes, surgían en su superficie figurillas como…


“…de esqueletos ó Vírgenes…con las caras muy pequeñas y con unos trajes con muchos reflejores…”

Al mismo tiempo, por la parte inferior de la luminaria, continuaban saliendo chispas que se apagaban a media altura, convirtiéndose al llegar al suelo en una especie de ceniza blanca, que se deshacía instantáneamente, como más tarde pudo comprobar nuestro atemorizado testigo. Este seguía describiendo el caso:

“…no emitía ningún ruido, al menos yo no lo pude escuchar, su color era amarillo o blanquecino, y estaba no mas de metro y medio del suelo…después de todo esto ya pude reaccionar, me acurruqué debajo de una escalera de piedra que en el  exterior tiene la cuadra, tratando de taparme la cara con las manos…como defendiéndome…estaba sudando mucho y medio aturdido…con una tontera en la cabeza que me duró varios días”




Parece que estos gestos de temor de Juan, hicieron que la luz reaccionase. La esfera comenzó a desplazarse, atravesando unos árboles y dirigiéndose a unos prados cercanos en los que se detuvo. Todo este trayecto, sin dejar de echar abundantes chispas. Nuevamente reemprendió la marcha y nuevamente se detuvo, como a un kilómetro de distancia de la cuadra, para por fin volver a marchar y perderse monte arriba, por encima del eucaliptal del monte Sarracín.

Si este relato solo hubiera sido expuesto por nuestro amigo Juan Cobo, sin duda más de una persona hubiera razonado, no sin fundamento, que su mente le había jugado una mala pasada. Pero he aquí que dicho avistamiento iba a ser contemplado por un nuevo testigo, desde otro lugar de la zona, y desconociendo ambos la existencia de cada uno de los testimonios en el protagonismo de esta historia. Se trataba de José Manuel Herrero, de 21 años de edad, agricultor, que venía acompañando con su automóvil a una chica que acercaba a su casa. Eran poco mas de las doce de la noche (los horarios coinciden plenamente), cuando decidieron parar a charlar cerca del domicilio de la joven, antes de despedirse. La noche estaba muy oscura, y detuvo el automóvil cerca de una cabaña, al lado del sendero. De pronto vio la luz al lado derecho del camino, muy cerca de él. Según su descripción:

“era alargado, como de un metro de largo, parecía un globo luminoso…le dije a mi amiga que si estaba viendo lo mismo que yo, que no estaba alucinado, y ella me afirmó que si, pero que no me decía nada para no asustarnos más…después de estos momentos, la luz se apagó y no se la volvió a ver más”

José Manuel unos meses mas tarde, concretamente en el mes de julio, junto a su novia y dos amigos, fue de nuevo testigo de excepción de estas extrañas luminarias, que ya parecían estar ubicadas por la zona. Era  casi de noche, cuando encontrándose junto a las personas mencionadas en un prado cercano a la cima del monte, hubieran jurado ver ascender por la pista forestal a un coche, ya que la fachada de una cabaña y los árboles  aledaños, quedaron iluminados por una extraña luz, una iluminación blanquecina, que parecía aumentar y disminuir de intensidad regularmente. Pero aquel sendero era prácticamente intransitable para cualquier vehículo, y, además, tampoco habían escuchado ruidos de motores. De hecho, él había tenido que dejar su coche un poco mas abajo, ya que el camino era infranqueable hasta aquellas alturas. Por esa razón, en un primer momento, temió que dicha iluminación pudiera estar originada por un incendio de su propio automóvil, por lo que altamente extrañado, bajó corriendo, aunque no encontró ninguna anomalía en el paisaje ni en su coche, quedándose ahí,  en ese punto,  tan extraño suceso.

Y como no hay dos sin tres, otra testigo de nuestra curiosa esfera(s)  luminosa sería la joven Valvanuz Agudo, la cual pudo observar este extraño fenómeno a mediados de octubre de ese mismo año, sobre las 19:30 horas. Se encontraba sola en casa, ya que sus padres habían salido hacía rato al campo, para realizar sus labores agropecuarias, cuando de repente escuchó ladrar y agitarse fuertemente a los perros de la casa. Dicho domicilio se halla sito en mitad del monte Sarracín, desde donde se domina una extraordinaria perspectiva de todo el valle y el pueblo de Abadilla de Cayón, y así, desde su ventana, al asomarse extrañada por la inquietud de los canes, pudo observar a no más de 80 metros de distancia,  una esfera luminosa que se distinguía perfectamente con las primeras oscuridades de la noche. En un primer momento, pensó que se trataba de sus padres, que regresaban de la faena, por lo que les llamó desde la ventana. Pero al no recibir contestación y al comprobar que los perros continuaban inquietos y ladrando, le entró miedo.

Este temor llegó casi al mismo tiempo que el incremento de intensidad de la luminosa figura, comenzando a moverse para todos lados a gran velocidad, llegando incluso a hacerle daño en sus ojos. Tal fue el espectáculo que pudo divisar desde su ventana, que el pánico se adueñó de ella, saliendo de la vivienda y huyendo a toda prisa a través de un atajo, hasta la casa mas cercana de un vecino…y ese vecino era curiosamente nuestro primer testigo, Juan Cobo Setién, lo que nos da una idea del lugar tan concreto en donde se localizaba el fenómeno de la aparición de la extraña luminiscencia, como hacía pocos meses había podido ser informador él mismo.

Pero los espectadores de tan insólito acontecimiento, vecinos todos de una zona muy limitada como decimos, continuaban apareciendo. Esta vez fue el hermano de Valvanuz, Juan José Agudo, quien junto a tres amigos, pudo comprobar como a finales de octubre del año que nos ocupa, un raro foco, de escaso tamaño, emitía una luz desproporcionada para sus dimensiones. Era el 29 de octubre a las diez menos cuarto de la noche. De repente el foco comenzó a moverse hacia arriba de la ladera del monte Sarracín y hacia abajo, muy rápidamente, situándose a unos cien metros escasos de los cuatro amigos. Esta observación duró aproximadamente unos veinte minutos. Otros vecinos, como Javier Cuesta Pino o José Manuel Rodríguez, pudieron ver a la misma hora y en la misma fecha tan extraño fenómeno, desde distintos puntos del nombrado monte, desconociendo en ese momento la existencia como testigos de los cuatro compañeros antes citados.



Tantos eran los avistamientos en la zona y por tan diversos testigos, que la noticia llegó a ser protagonista de no pocas calurosas tertulias por todo el valle. Así, entre la curiosidad y el escepticismo, Santiago Cobo Alonso y tres amigos más, deciden ir a echar una ojeada a la zona del monte, para contrastar lo que se comentaba por los pueblos de la comarca. De esta forma, en un atardecer tranquilo, cogieron algunas provisiones y marcharon hasta el lugar. Permanecieron varias horas expectantes, pero nada ocurría. Ya, un tanto cansados y decepcionados, deciden regresar a sus hogares. Eran las doce y media de una fría y oscura noche, y habían estado en el monte desde las siete de la tarde. Pero en el regreso, uno de los compañeros advierte que había perdido la cartera en le prado en donde habían permaneció como observadores, por lo que se decide regresar en su busca.

Este periplo les había acercado ya a la una de la madrugada y se encontraban sobre la mitad del monte Lloreda, próximo al Sarracín. Y es justo en éste lugar, cuando divisan por el cielo una estrella tremendamente brillante, a unos dos mil metros y sobre unos treinta metros sobre el horizonte. A pesar de ser más pequeña ligeramente que la luna llena, poseía una luminosidad  tremenda, que llegaba a molestar a los ojos. Otro aspecto común a los demás avistamientos y al mismo tiempo inquietante, es que dicha luminosa se encontraba moviéndose a través del monte, de arriba  abajo, con un movimiento velocísimo, de locura.

Pero en un momento determinado, nuestro atemorizados y alucinados testigos, pudieron comprobar como por detrás del monte Lloreda apareció una nueva esfera luminosa, esta  del tamaño de la luna llena, con más intensidad incluso que la primera. El espectáculo era increíble. La gran y nueva aparición luminosa, comenzó también a recorrer la ladera del monte, arriba y abajo, pareciendo acompañar a la primera esfera de luz, que se había quedado ahora inmóvil. De repente, la luz mayor se apagó, retomando el movimiento la primitiva y más pequeña. Hasta que de nuevo apareció la mayor, fugazmente, ya que se ocultó tras una vaguada del terreno. Pero a pesar de este impedimento, se podía seguir observando la luminiscencia que desprendía desde aquella hondonada donde parecía que se había posado.

Pero cuando nuestros cuatro excursionistas aún no habían reaccionado de tan tremendo espectáculo, aparece una tercera luz, a su vez más grande que sus dos anteriores, y de un color rojizo. Esta imitó a las anteriores en su vuelo oscilante por la ladera, hacia arriba y hacia abajo, hasta que parece ser que se unió con la que permanecía semioculta, parada en la descrita hondonada. Al poco tiempo, esta luminiscencia se apagó, quedándose sola en la zona la primera, la de menor tamaño, que continuaba con sus desplazamientos vertiginosos por el monte, hasta que en un momento dado, se perdió de vista tras el monte Lloreda. Era la una y media de la mañana, y nuestros amigos permanecieron en el lugar una hora más, expectantes por si volvían a divisar tan extrañas luminarias, y, a la vez, intentando calmarse y explicarse aquel espectáculo absurdo al cual habían asistido como espectadores de excepción. Desde aquel día, no se ha vuelto a reportar avistamientos de esta índole en la zona de Cayón y sus montes…o tal vez sí. Esto es lo que nos explicaba la señora María Luisa Saro, vecina de Lloreda, localidad próxima al lugar de los acontecimientos, entrevistada en junio del 2006:

“Yo conozco bien la zona, porque he nacido aquí…he visto esa luz dichosa por dos veces…yo y mas vecinos…al escuchar lo que se decía, tengo que confesar que mirábamos con mas frecuencia hacia el monte, por lo que nos dábamos más cuenta de este hecho…era una luz tremenda, de muchísima potencia, iba como flotando...en un momento estaba aquí, y al segundo al otro lado…se movía de manera rapidísima…casi instantánea…es imposible que ninguna persona hiciera eso…era tremendo y todos los vecinos lo comentábamos incluso  con temor…”

La amable María Luisa también nos hizo alusión a una reacción que la extraña luz, al parecer, producía a los testigos que se aproximaban más. Como venimos relatando, la curiosidad se adueñó en aquellos meses de todos los habitantes de la comarca, por lo que varias personas decidieron pasear por el monte, en busca del origen de aquel enigma. De esta forma, varios fueron las personas que en diversas ocasiones, vieron pasar a la luz muy cerca de ellos, incluso detenerse en sus proximidades. Esto es lo que cuenta María Luisa que les ocurría:

“es curioso lo que les ocurrió a algunos vecinos cuando aquello, cuando iban en busca de aquella luz y se topaban con ellas. Si llevaban cadenas en el cuello o pulseras, se les ponían negras y les dejaban marcas en la piel, como si les quemaran. Algunos cuentan incluso como llegaron a extraviarlas, porque se les habían caído…era como una radiación que provenía de aquella bola de luz…”


Además de este valiosísimo testimonio, tuvimos la suerte de contactar con un familiar directo de nuestro, en origen,  principal testigo, Juan Cobo, ya fallecido en la actualidad. Se trata de doña Angelines Fernández Cobo, sobrina de don Juan. He aquí el relato de aquellos hechos, de los cuales también fue testigo de excepción:

“…recuerdo cuando yo era joven, en aquellos años, como mi tío Juan estaba muy asustado…dijo que había visto una luz muy rara, aquí mismo, que bajaba del monte y daba mucha claridad…estuvo unos días muy temeroso, incluso preguntando a los vecinos, muchos de los cuales también lo había visto, pero no querían decirlo de puertas afuera…mi tío decía que había estado muy cerca de ella, y que en su interior se veían una especie de figuras o imágenes, que no sabia muy bien que eran…después, él buscaba en el prado para ver si encontraba algo quemado, porque decía que veía como chispas, como fuegos, que caían de aquella bola de luz.”


Una vez comentado el relato que de su propio tío pudo escuchar, Angelines nos explica su propia experiencia con aquella inquieta luz del monte Sarracín:


“…no recuerdo bien la fecha que era, pero si que era o finales de otoño o principios de invierno…era una tarde tranquila, serena, sobre las ocho, y yo venía de Argomilla para casa en mi coche…entonces vi de repente una luz muy potente por el espejo retrovisor, que me pasó por encima y fue a caer por la zona del cementerio, por la parte de Lloreda. Era una luz enorme, que no podía ser confundida con nada, ni con coches, ni con nada…entonces yo llegué a casa nerviosa. Estaba esperándome mi marido y me dijo que si había estado parada enfrente de la casa con el coche, al responderle que no, me dijo que había vuelto a ver la esfera luminosa, por lo que pienso que vimos la misma luz aquella tarde que pasó velocísima hacia el monte.”


La señora Angelines también nos hace un lamento al referirse a como en aquellos días no se investigó más el asunto, cuando las apariciones estaban en auge. Nos comenta que muchos vecinos se enfadaban, al comprobar como muchos curiosos y foráneos, se acercaban al lugar, en busca de aquella enigmática luz, pisando sembrados, prados y rompiendo cercados, con el consiguiente malestar de los campesinos, que decidieron acallar cuanto antes estos fenómenos, para acabar con estos estropicios.

“¿y esto que puede ser?...esto en aquellos años se estuvo investigando, pero la gente se quejaba de que si pisaban los prados, que si rompían cercados…se tendría que haber llegado hasta el final, para intentar, por lo menos algún día, averiguar de que se trata todo este asunto”


Inteligente reflexión de doña Angelines como epílogo. Pero lo más impactante de este tipo de acontecimientos tan enigmáticos como absurdos, es que, en su mayoría, han sido reportados en diversas partes del país y del extranjero, de forma idéntica y con detalles calcados. Repasando mis archivos, en España existe un caso muy similar al de la comarca de Cayón, que se desarrolló (o aún existe) por tierras manchegas: es la misteriosa y escurridiza “luz del Pardal”. La terrorífica esfera o esferas luminosas vienen siendo reportadas desde tiempos inmemoriales en tierras albaceteñas, cuando antiguamente los vecinos la denominaban “el candil” que perseguía a las personas y era capaz de paralizar rebaños de ovejas enteros.

Más recientemente, estos encuentros en aquel lugar con tan extraña luminaria fueron investigados por diversos periodistas e investigadores. Incluso por miembros de la Guardia Civil. Uno de aquellos reporteros que más horas pasó recopilando testimonios y vagando por aquellos parajes fue el reportero y amigo Francisco Contreras Gil, autor de varios libros, como Casas Encantadas, de este tipo de fenomenologías no explicadas. Una de las personas que Francisco entrevistó in situ, fue Cristino Cuerda Felipe, pastor que recorría a diario la comarca entre las localidades manchegas de San Pedro y Casas de Lázaro, dentro de la extensa finca de La Quéjola,  para cuyo dueño prestaba sus servicios.

Cristino recuerda como una tarde ya casi anochecido y mientras se disponía a recoger el ganado en el establo, la quietud fue rota de repente.
Las reses, atemorizadas brutalmente por algo desconocido, huían despavoridas. El pastor muy sorprendido, pudo observar no muy lejos de él, como una bola de fuego se estaba elevando a no mucha altura e inmediatamente se desplazó por encima de un bosquecillo cercano al lugar denominado Casas de Navarretes, donde despareció tan súbitamente como se había presentado. Ocurría en el año 1982. Y esto es lo que explicaba el aún atemorizado testigo al mencionado reportero:

“…yo temor…he tenido temor. Al principio solo aparecía una, pero días más tarde aparecieron otras dos. Eran de un color muy vivo y desaparecían por la arboleda. Siempre ocurría sobre los meses de octubre o noviembre. Cuando trabajaba allí como pastor, me fijé en que al día siguiente de que salieran, había una huella en la tierra. Por donde pasaba aquello, dejaba un rastro en el suelo de alrededor de un centímetro. Hasta el señorito para el que yo trabajaba lo vio. ¡Le paró el coche a la entrada de la finca un día! Cogió por esto tanto miedo, que ordenó derribar las casas en donde vivíamos y nos mandó a vivir mas arriba, cerca de la casa grande.”

Curiosamente, ya un tanto acostumbrado a tan misteriosas presencias, Cristino decide en uno de estos avistamientos acercarse para tratar de averiguar algo más, y las consecuencias parecen ser semejantes a las que reportó nuestro testigo santanderino, el señor Juan Cobo. Esto es lo que declaró el pastor manchego al respecto:

“Decidí una noche acercarme…pero no se que pasó que no pude…algo me dejó paralizado. No pude moverme hasta que aquellas luces se fueron. Tuve que estar quieto a la fuerza junto a aquellas cosas. Lo mismo iba una encima de la otra,  como hacían ángulos…”



Otros testigos del lugar, como Joaquín Sánchez o Isabel Flores, compañeros de labores de Cristino dentro de la finca La Quéjola, afirman estas declaraciones al ser ellos mismo protagonistas de diversos encuentros con aquellas luces.
 Incluso en cierto momento, los vecinos de la comarca ciertamente atemorizados, decidieron salir por las noches, organizando batidas, con escopetas de caza en mano, para intentar apresar aquello, fuera lo que fuera. Así contaba Isabel su propia experiencia:

“Era por navidad, y veníamos de viaje sobre las dos o dos y media de la madrugada. En la carretera, vimos lo que al principio pensamos que era la luz de una moto. Al mirar para atrás, no se por que pero me empezó a entrar miedo. Subiendo la cuesta, a unos diez metros de la carretera que va de San Pedro a las Casa de Lázaro, nada más pasar la curva que da entrada a La Quéjola, por el barbecho se veía una luz como de una linterna. Persiguiéndonos. Yo la vi de color blanco e iba como a un metro de altura del suelo. Te digo que me dio miedo. No tardó en desaparecer por encima de los pinares que allí se encuentran. Pero lo que más me atemorizó, es que aquello parecía pensar. Cuando yo me detenía, la luz también se detenía, y cuando yo retomaba la marcha, la luz me seguía.”

Como vemos, los testimonios son numerosos y ricos en detalles. La luz no solo aparecía de noche, sino que incluso se atrevía a surgir a plena luz del día, en forma de pequeño sol que deambulaba por aquellas carreteras y caminos. Comentando el caso con el reportero Francisco Contreras antes citado, nos decía que pocos acontecimientos de esta índole había encontrado con tantas personas convencidas de que aquello que habían sido testigos no era normal. Es más, en el año 1994, en una localidad próxima a la finca en la cual, parece ser, se localizaba mayormente los avistamientos, concretamente en el pueblo de Cañada Juncosa, pudo ser observado por todos los allí presentes, (que no eran pocos porque se encontraban en fiestas), un extraño objeto volador del tamaño de un automóvil en forma de cenicero, que permaneció inmóvil en el cielo durante más de un cuarto de hora, balanceándose ligeramente y emitiendo ligeros fogonazos, hasta que desapareció rápidamente tras un cerro cercano.

Serian largos de enumerar los muchos testimonios, increíbles y terroríficos como los que hemos rescatado, de esta comarca manchega. Encuentros con miembros de la Benemérita, luces cegadoras que persiguen automóviles, perdidas de la noción espacio-tiempo en los testigos, extraños objetos voladores no identificados que parecen “averiar” a los vehículos de los sorprendidos observadores… hasta encuentros con humanoides que parecían viajar en estas luminiscencias…todo esto nos da una idea de las similitudes entre casos que, como hemos comprobado, a pesar de su apariencia absurda, pueden ocurrir en cualquier lugar del mundo.